miércoles, 9 de octubre de 2013
Salvemos a los elefantes
Expándete quiere dedicar un espacio a todos aquellos animales que se encuentren en peligro de extinción. Hoy hablaremos del elefante pero le seguirán muchos otros.
Los elefantes están en peligro como consecuencia de las atrocidades que el ser humano ha sido y es capaz de cometer por el mero hecho del placer, lo cual nos convierte en términos generales, en un ser mezquino.
No obstante es seguro que no todos compartimos el acto de matar por matar. Somos muchos los que deseamos salvar a estos animales de la crueldad en que son tratados y del calentamiento global de su habitat.
Los animales en proceso de extinguirse ya son demasiados y el hombre sigue sin encontrar la solución para que esto llegue a su fin. Pero esto me lleva a una reflexión que espero no quede inadvertida. ¿No es el hombre un ser sabio y racional?, ¿no es el hombre un ser que siente y se emociona?
Curiosamente, el elefante es considerado un animal con un alto nivel de inteligencia, no solo por su forma de comunicación sino por la gran capacidad que tiene de adaptación y supervivencia en los distintos lugares donde le ha tocado vivir. Están dotados de grandes virtudes, entre ellas su carácter tranquilo y apacible, incluso forman lazos muy afectivos con el grupo. Pero lo más increíble, es como pueden llegar a experimentar emociones similares a las de los seres humanos como la angustia y la tristeza o la depresión si algún miembro de la manada se lesiona o muere.
Entonces, sabiendo lo increíble que es esta criatura, ¿que mueve al hombre para no tener en cuenta la grandeza de este magnífico animal? sencillamente, el poder, el dinero y el placer.
El mayor depredador que tiene el elefante es el hombre y su mayor amenaza la destrucción de su habitat. Hay quien decide matarlos por sus colmillos o por la sencilla razón de divertirse. Sin embargo todas estas personas no tienen en cuenta la gravedad de las consecuencias, que no es otra que la desaparición de algunas poblaciones de estos animales como es el caso del elefante africano.
Sería muy presuntuoso imaginar que con pocas palabras se puede cambiar el rumbo de las cosas. Sin embargo, las pequeñas acciones acaban moviendo montañas porque la grandeza se mide por la voluntad de quienes creen que todo es posible. Lejos de ser una utopía, nada le impide al hombre tomar conciencia de la realidad en la que nos encontramos y del esfuerzo que supondría cambiarlo todo. Dejando a un lado el largo camino que queda por hacer, lo primero sería unir nuestras fuerzas para protegerlos y para que las leyes que están en contra de los cazadores furtivos sean más estrictas, pero sobre todo para que se cumplan.
Si los elefantes son un símbolo de fuerza, sabiduría e inteligencia, ¿no somos los seres humanos sabios, generosos, justos, solidarios? Sí, somos estos valores y muchos más. Lo que significa que en un futuro podremos hacerlo mejor a fin de hallar el equilibrio vital para la convivencia entre el ser humano y esta maravillosa criatura, sabia y siempre afectuosa para quienes los aman...
¡Descubre una bonita historia!El viaje de los elefantes...
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